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El Oportunismo

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Hasta ahora, el único culpable oficial del golpe del Estado del 11/A es el señor Pérez Recao . . .


Oscar García Mendoza, banquero y Aníbal Romero, politólogo, opinan sobre los hechos que se desencadenaron a partir del 11/A.

García Mendoza, se ha referido a sus colegas del sistema financiero en los siguientes términos: "(Risas) Me pareció muy curioso. Fueron los últimos en abandonar el gobierno que cayó. Después, fueron los primeros que se apegaron al Presidente de la transición y posteriormente, terminaron siendo los primeros que se adhirieron al Poder que regresó".

Para Romero: "Lo que ocurre en nuestra sociedad es simple: predominan (...) la cobardía moral, el oportunismo..."

¿SE NACE O SE HACE? Sartre proclamaba un determinismo, pero de libertad: "El hombre está condenado a ser libre". Mucho antes, los griegos socráticos decían que eran libres dentro de sus límites. " Mis límites son mi grandeza". Descartes, levantando la bandera del pensamiento invoca para sí, la libertad absoluta. Pensar y basta. Es libre el que piensa. Descartes, pensante, se veía libre en todos los espejos.

Pero alguna ciencia, una vez rescatada de los fosos de la Edad Media, también condicionó nuestra libertad. No somos libres ni esclavos del vecino. Somos condicionados y condicionales. Todo está escrito. En un palimpesto o en algún cromosoma. Kant y Hegel nos aherrojan a nosotros mismos. El cristianismo se ha visto en los aprietos del "libre albedrío" para aclarar cierta contradicción esencial: si todo está visto y previsto por Dios ¿de qué somos culpables nosotros?

Según los más recientes descubrimientos, el hombre está determinado en su genoma, pero solo hasta cierto punto, alto ahí, nos queda un último arrabal de libertad, un margen de indefinición, de decisión propia, de responsabilidad.

Dicho lo anterior, el oportunista, el cobardón, el genuflexo que se postra ante el primer mandamás que se aposenta en Miraflores ¿nace o se hace?

EL PETROLEO. Los venezolanos hemos resuelto tal duda, que para nosotros ni siquiera es metódica. Alguna especie de maldición gitana es portador el Brent, el West Texas, en especial cuando se cotizan a más de veinte dólares por barril ¡Qué genoma humano, ni qué parcela del libre albedrío! El culpable de todos nuestros males, es el petróleo. Por lo menos, la conseja según la cual antes de la aparición del hidrocarburo éramos una comunidad, pobre pero honrada, ganó fortuna entre nosotros.

Pero no habían supertanqueros en Venezuela, ni petrodólares que repartir desde la presidencia de la República, cuando a comienzos de nuestra independencia el marqués de Casa León, se convirtió en pionero, de lo que a la postre se constituiría en un verdadero deporte nacional: ponérsele de hinojos al gobernante de turno con tal de conservar o mejorar los privilegios, sin que importe un rábano, trayectoria histórica ni ideas, vivas o muertas.

Ese oportunismo que tanto enoja a Aníbal Romero y que provoca la risa burlona del banquero García Mendoza, no atiende a ninguna programación cromosómica. Menos todavía a que ningún boom petrolero haya deteriorado nuestras supuestas buenas costumbres de otro tiempo.

Los oportunistas, no nacen, nos los fabricamos en Venezuela. El fenómeno forma parte de la historia Patria. Como jamás hemos sido muy proclives a presentar cuentas por nuestros errores - ni a exigirlas tampoco - he aquí que otorgamos puerta franca para que el gentío sin escrúpulos, cambie de posición y de antemano, se sienta relevada de toda culpabilidad. Pase lo que pase, aquí, nadie responde por nada. Sencillamente.

Igual se da el caso del anciano desvergonzado que permaneció tres años, como que si tal cosa. De copartícipe de un gobierno corrupto y que cuando vé que la nave se viene a pique, aparece ante la televisión gritando ¡Al ladrón, al ladrón!

Pero están los jurisconsultos que redactaron el decreto número uno del "Presidente" Carmona. El grupo de empresarios que le daba vivas en el acto de su autojuramentación. El director del matutino, Vaca Sagrada de nuestro periodismo, que hasta el miércoles antes del golpe, se deshacía en zalemas bolivarianas pero que fue el primero en editorializar en apoyo al presidente de la transición. Los candidatos a ministros, viceministros, presidentes de institutos autónomos. Nadie fue. Se trató de una gran confusión. Incluso el propio Carmona fue sorprendido en su buena fe. Hasta ahora el único responsable oficial es el señor Pérez Recao, un niño-bobo-hijo-de-papá, de los tantos que tenemos en Caracas y que precisamente por lo que es, tendrá que asumir su papel de paga pedos.

Uno termina de escribir esta apretada síntesis sobre el oportunismo y se expone a que lo tilden de exagerado. He aquí el verdadero problema. Que la realidad cada día se parece más a la crónica.

 


© 2002 Derechos Reservados - Dr. Omar Estacio