¿ Quién se ha llevado mi guiso?

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¿Y no hay libros de auto ayuda - se preguntaron- para, el insomnio, los esposos, los ex esposos, las relaciones intrafamiliares, el ahorro, bajar de peso, para dejar comerse las uñas . . .


 

  Ya está en las librerías “¿Quién se ha llevado mi guiso?, obra escrita por Stanford  Yoni Guanipa y Marilinmonroe Iguarán, dos aprovechados alumnos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Bolivariana. Los muchachos tenían tres años cursando, pero más que todo, copiándose en los exámenes de  “Moral (¿?) y Luces (¿?) en el Pensamiento (¿?) de Hugo Chávez Frías” y “Legado de Fidel Castro en Derechos Humanos” .

 

Sin embargo, cansados de no haber visto en todo ese tiempo, una vaca, un toro, una gallina, un cochino, un perro, un gato, ni siquiera un chivo, menos todavía un ornitorrinco, un morrocoy, ni un tordito, llegaron a la conclusión que la única forma de salir de abajo era dedicarse a algo que  relacionado con la verdadera industria básica en los últimos ocho años. Fue cuando se marcharon con su música y sus supuestos conocimientos en medicina animal para dedicarse, como unos Spencer Johnson cualquiera, a escribir este manual de la corrupción, que ahora causa furor entre sus correligionarios.

¿Y no hay libros de auto ayuda –se preguntaron- para, el insomnio, los esposos, los ex esposos, las relaciones intrafamiliares, el ahorro, bajar de peso, para dejar de comerse las uñas, contra el estreñimiento, de yoga, contra la depresión, la angustia y la eyaculación precoz?

Según el viejo y noble Carlos Marx la infraestructura económica, mueve los hilos de toda colectividad. Estos jóvenes investigadores discrepan del maestro. Al menos, en lo que se refiere a la revolución chavista, de modo que concluyen que el guiso o pegarse a la verruga, son las verdaderas súpermadres de nuestras estructuras sociales, culturales, políticas, judiciales, parlamentarias, artísticas, burocráticas, etílicas con su güisky 25 años, automovilísticas, con sus Hummer y Audi y hasta venéreas, aunque sobre esto último preferimos no opinar.  

Los cinco primeros capítulos de la obra, están dedicados al ratón moral ¿Ratón moral, a nosotros, por arrasar con el Tesoro Público? Se pregunta el grueso de la lectoría de la obra y ¡zas! se saltan esos capítulos.

Pero la crónica literaria es algo diferente. De modo que el articulista cumplió con su obligación de revisar los consejos que se ofrecen a quienes, a la hora de la hora, dudan, titubean, acusan dilemas y hasta van y se lo confiesan al cura. Decir que “no se roba para uno, sino para garantizar el futuro de los hijos y nietos”; asegurar que “si no me lo zampo yo, se lo zampará el próximo que venga”, el consabido “las oportunidades no se presentan dos veces” y el tradicional “eso no es pa’ mi, sino pa’l partido” son los principales pretextos que con sus variaciones -sobre el mismo tema, como hacía Juan Sebastián, como la música- figuran en la parte más creativa del libro.

El “síndrome de la abstinencia” destaca entre las advertencias de estos verdaderos teóricos. Es sabido que ciertos guisadores después de amasar su descomunal fortuna, intentan lavar su nombre comportándose de manera decente y hasta honesta Pamplinas! Los autores advierten sobre los peligros de estos supuestos arrepentimientos. El corte abrupto de la fruición, de la comezón, de la picazón guisadora, puede producir descompensaciones orgánicas, bajas de tensión y hasta shocks nerviosos. Algo parecido a lo que les sucede a los adictos al alcohol, cigarrillos, café y otras sustancias de mayor octanaje, como el Halol, Halperidol y el Ritalín, que utiliza cierto líder revolucionario para andar a velocidad de crucero.

¿Cómo justificar y dónde guardar el producto de lo mal habido?

Aquí entramos a la parte práctica de la obra. “Las vacas paren”, “heredé a una tía” y el clásico “cartoncito de bingo”, destacan corregidos, pero sobre todo, más depravados y desvergonzados. Los métodos para seleccionar mejor los testaferros (¡ni de vaina, las queridas y segundos frentes! advierten los autores); modelos de contradocumentos para evitar que nadie se alce y un listado de paraísos fiscales, que incluye los mejores bancos para blanquear dinero negro, figuran en esta obra que de veras, agota el tema.

El libro finaliza con dos “Apendices” de ejercicios. Porque no se crea. La tripa depredadora hay que ejercitarla, física y mentalmente, hasta alcanzar las cotas de un bipolar de la corrupción. Nos referimos a esa clase de fariseos que en un discurso dominical proclaman la austeridad y la guerra contra el flagelo, mientras que el lunes siguiente dan la hora desde su “Cartier-pashá”, se enfundan en un terno “Brioni” y no se quitan sus calzoncillos “Prada”, porque cuando se tienen varios millardos, hasta el güirinei, se vuelve selectivo.

© 2007 Derechos Reservados - Nelson "Lonpleipelúo" Ramírez