El Acuseta

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En la polémica entre el alcalde Capriles Radonsky y el Canciller, el articulista quiebra lanzas a favor de este último . . .


 

Entre la miscelánea de escándalos que surgen cada minuto en Venezuela, ha venido la noticia según la cual, varios integrantes del llamado alto gobierno no pagan sus impuestos municipales. La información la suministró días atrás, en rueda de prensa, Henrique Capriles Radonsky, alcalde de Baruta, quien lista en mano presentó como evasores, al Fiscal General de la República; al Canciller; al ministro de la Defensa; al superintendente de Seniat, al Director de Conatel y a una dama, hoy al frente de una apetitosa embajada, luego de su discutida gestión en el despacho de Industria y Fomento.

Como era de esperarse, los supuestos morosos se consideraron ofendidos. "El infierno son los otros" escribía Sartre. Así que los presuntos contraventores atribuyeron sus impagos al "otro", en este caso, el propio Capriles Radonsky, tildado, incluso, de acuseta en carta pública del ministro de Relaciones Exteriores, quien de este modo comandó el contraataque de sus colegas malapagas.

Los citatorios públicos. Los lectores de cada lunes lo darán por sentado. El cronista no figura entre los defensores del actual tren ejecutivo. Pero como reza el apotegma: siempre hay una primera vez, así que por cuestión de principios, más que por simpatías personales, nos vemos obligados a quebrar lanzas a favor de los funcionarios exhibidos en forma pública como maulas.

Desde tiempo atrás, hemos mirado con recelo esas invitaciones a "tratar asunto que le concierne" que de cuando en cuando insertan en los diarios determinados abogados y oficinas especializadas en clientes que no pagan. Una práctica ilegal, desproporcionada, antipática, por lo que la reacción de llamar acuseta a uno de los involucrados en esta polémica, podría considerarse comedida, hasta cierto punto.

Se trata de una posición particular. Persiste en nosotros cierta programación cromosómica de colocarnos junto al perseguido, lo mismo del prófugo de "Alcatraz" en una película de suspenso, que en el caso del desdichado que por razones muchas veces fortuitas, naufraga en las aguas procelosas de la insolvencia. Esto nos lo tomamos así, aún en los casos de deudores de mala fe. Merecen ser secuestrados por un tribunal, embargados, sujetos a la subasta de sus bienes habidos y por haber, remitidos a las Colonias Móviles de El Dorado en caso de fraudes o emisión de cheques sin fondos, incluso, hasta recibir amenazas de algún émulo de Shylock, aquel implacable agiotista shakesperiano, que a falta de dinero contante y sonante pretendía de sus morosos una libra de allí, de donde la espalda pierde su decente nombre. Pero de eso a someterlos a la humillación o bochorno de un citatorio público ¡jamás! Tal práctica, sencillamente, resulta violatoria de los más elementales derechos humanos.

Aparte de todo, esa clase de intimaciones a los cuatro vientos, son inútiles. Al deudor cara dura, le importa un rábano ver su nombre en letras de molde o zarandeado en una rueda de prensa. En lo que se refiere al infeliz que todavía lucha por salvar su negocio, avisos como los comentados terminan por sumirlos en el abismo definitivo de la bancarrota, sin posibilidad de redención de ningún tipo.

Los duros de la insolvencia. La llamada "Revolución Bonita", es como es. Con su compulsión por los remoquetes, comenzando por el de República "Bolivariana". Con su afán de limitarse al cambio insustancial de nombres de ministerios y fechas patrias; con sus eufemismos, que lo mismo llaman "Niños de la Patria" a los chicos que mueren de hambre en las calles, que "Redistribución Revolucionaria de la Riqueza", a la vieja y noble fruición de meter mano en la tesorería. Sin embargo, tenemos que admitirlo. Si en algo ha operado un giro de 180º, es en el respeto y consideración que adunan los llamados duros de la morosidad y los saldos en rojo.

Fidel Castro y Chávez, por nombrar a los dos hombres que mandan más en Venezuela. El primero, le adeuda de plazo vencido más de 150 millones de dólares a Pdvsa -"¿Y?" se preguntará jaquetón mientras sigue recibiendo petróleo- y en lo que se refiere al último de los citados, le retiene billones de bolívares a las gobernaciones y alcaldías catalogadas de golpistas, sin que haya Tribunal Supremo, Fiscalía, ni emplazamiento público que valga.

No digamos acuseta. Capriles Radonsky es un caído de la mata, un equivocado, un despalomado ¿Exponer al desprecio público al Canciller porque no le paga? Al contrario. Por no hacerlo, seguro que lo candidatean pa’ la ONU.

 


© 2003 Derechos Reservados - Dr. Omar Estacio