Rosendo(a) "El Chencho"

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: Las vejatorias recompensas por la captura de los generales supuestamente profugos . . .


 

Se corre el riesgo de pasar por caído del catre si ante el furor forajido del oficialismo, uno hace denuncias destinadas al barril sin fondo de la impunidad. No incurrimos en desmesura al decirlo. A la hora de revalidar sus pergaminos perpetradores, la llamada revolución bolivariana no se para en artículos. Ni de la Constitución, ni de textos legales, sin perdonar, códigos, reglamentos, instructivos del CNE, documentos de condominio, normas de buenos modales, incluida la vieja y noble "Urbanidad" de M. A. Carreño.

Hechas las salvedades anteriores agregamos uno más, a la larga lista de atropellos. Lo hacemos sin otras pretensiones que la de levantar acta. Ya está visto lo inconducente de ese tipo de quejas, por lo menos hasta el próximo 15 de agosto.

Todo para llegar al acto ilegal, desproporcionado y discriminatorio por asimétrico, de ofrecer 50 millones de bolívares por la delación o captura de Manuel Antonio Rosendo, que integra el grupo de generales retirados, procesados actualmente por la jurisdicción militar.

 

VIVO O MUERTO. Los amantes del cine, recordamos "El Enemigo Público N° 1 " del legendario James Cagney. El protagonista interpreta un joven codicioso, cuesta abajo en su rodada moral, hasta que el FBI le pone precio a su cabeza.

CADA SOCIEDAD ES, LOS ENEMIGOS PUBLICOS "NUMERO  UNO" QUE ESCOGE. La película de Cagney está ambientada en los años de la prohibición. Es comprensible que en la trama, el hombre más buscado fuese un  traficante ilegal de bebidas alcohólicas, igual que hoy, para el mismo FBI, el discutible honor de presidir tal ranking corresponde al terrorismo, personificado en Bin Laden.

Retomemos el caso de la recompensa ofrecida por la captura, entre otros, del general Rosendo, alias "Chencho" a la letra del aviso oficial, publicado a página completa en algunos diarios. Nada personal contra este último, dicho sea de paso. La presente crónica hace un intento de buena fe, de entender la revolución, de conocerla mejor según los delitos más odiados por ella misma.

UN POCO DE HISTORIA. Daba Chávez sus primeros pasos en Miraflores, cuando alrededor del hoy fugitivo comenzaron a circular las versiones más rocambolescas. Rosendo, era jefe del llamado Comando Unificado de la Fuerza Armada, a ésta en lugar de pertrechos, le ordenaron invertir en las cooperativas del Plan Bolívar y los medios de comunicación se hicieron eco de unos cuestionables préstamos otorgados por el controvertido general. Se habló, incluso, de un crédito blando a sus jóvenes hijos en lo que constituiría un típico caso de tráfico de influencias. Nosotros no prejuzgamos a nadie. Quien sí prejuzgo en aquel momento, fue el actual Vicepresidente. Debe tenerlas bien chamuscadas, si es que alguna vez no las tuvo así, porque el hombre que persiguen hoy con exagerada saña, es el mismo por cuya inocencia dijo haber puesto las manos en el fuego.

¿Pesan ahora contra Rosendo, acusaciones más graves que las formuladas al inicio de este gobierno? La reciente requisitoria librada, incluidos los 50 millones por su captura, habla de "ultraje al centinela". Nos perdonarán las autoridades por minimizar tal delito. Pero la imaginación es así. Nos parece ver a este general por predios de Fuerte Tiuna, todo él, con sus 160 kilos, sacándole la lengua y haciéndole la seña del mono a los sargentones apostados en una garita. Algo más leve que el presunto rascabucheo al patrimonio público, por lo menos para el cronista. Los colegas oficiales de este enemigo "Número Uno" de la revolución, ya están advertidos. Pueden asaltar la Tesorería, esquilmar el "rancho" de la tropa, golpear señoras, ponérsele firmes a los cubanos, avalar la entrega del Esequibo, quemar vivos a soldados en un calabozo. No importa. Ni Chávez ni Rangel ofrecerán recompensas por sus capturas. Otra "chamusqueada" de manos, con sangre o con el vil metal, y ya. En un gobierno forajido, la calificación de más buscado, no la otorgan pecadillos como los mencionados, sino la condición de disidente.

Nos resulta antipático y hasta violatorio de los derechos humanos eso de ponerle precio a la captura del adversario político. Todavía peor, estar emplazándolo, con tropos de remoquetes que pretenden significar, "Chencho" lo mismo que "Chancho". Habrá que tener en cuenta todo esto, para el futuro inmediato, con el carácter de jurisprudencia.

LO QUE ES IGUAL NO ES TRAMPA. A saber: Se busca prófugo bolivariano, conocido desde sus tiempos de cadete como "Bachacoculón". Se exige presentarlo vivito y coleando. Solo que en lugar de ofrecer recompensa, la gente va a tener que pagar, por darse el gusto de capturarlo.

 


© 2004 Derechos Reservados - Dr. Omar Estacio